¿Quién es el verdadero mentecato?

14/3/18 - 12:00 AM
Desde un punto de vista técnico, tal como lo sabe cualquier estudiante de primer año de Economía, el ingreso y la riqueza, a diferencia de la visión del ministro, no son variables equivalentes. El primero es una variable de flujo, que se mide para un periodo, mientras que la riqueza es una variable de existencia ("stock") que se mide en un punto del tiempo.

  • Juan Jované | [email protected] |                                             

Mentecato es un adjetivo que, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia, significa ser tonto, falto de juicio, privado de razón o de escaso entendimiento. Según esta última acepción, para ser mentecato hace falta, entonces, no entender correctamente el tema sobre el que se está debatiendo. Esto lleva a una pregunta: ¿entenderá correctamente el Ministerio de Economía y Finanzas la temática que lo llevó recientemente a tildar de mentecatos a quienes no estaban de acuerdo con él? La respuesta es no.

Para comenzar, desde un punto de vista técnico, tal como lo sabe cualquier estudiante de primer año de Economía, el ingreso y la riqueza, a diferencia de la visión del ministro, no son variables equivalentes. El primero es una variable de flujo, que se mide para un periodo, mientras que la riqueza es una variable de existencia ("stock") que se mide en un punto del tiempo. Más allá de este aspecto técnico, es claro que el producto interno bruto por persona no es un indicador que sirva para medir el real bienestar de la población. Las razones son varias.

En primer lugar, este indicador es un promedio que se obtiene sumando todo el valor agregado generado en el país y dividiéndolo entre toda la población. Como tal no nos dice nada de cómo se distribuye dicho valor entre los diversos sectores sociales. Los lectores entenderán fácilmente que si su ingreso es promediado, por ejemplo, con el de Bill Gates, eso no los hace multimillonarios. El ministro de Economía y Finanzas debería poder entender que en Panamá el 10.0% más rico de la población se queda con el 48.5% de todos los ingresos, hecho que no es independiente de que en Panamá el 19.1% de los niños de menos de 5 años sufran de algún tipo de desnutrición.

En segundo lugar, se trata de un indicador que, por su metodología de cálculo, no incluye el producto del trabajo hecho por las personas dentro de su hogar, por lo que, por ejemplo, hace invisible todo el bienestar que generan las muchas horas de trabajo realizados por las mujeres dentro los hogares. Además, en tercer lugar, tampoco toma en cuenta los costos ambientales que puedan generar las actividades económicas, los cuales representan una merma del bienestar para la población.

En cuarto lugar, el indicador bajo análisis es de carácter geográfico, por lo que a diferencia del ingreso nacional no toma en cuenta algunos valores importantes que salen del país, tales como los intereses de la deuda externa y la remisión de ganancias al exterior. Asimismo, no toma en cuenta los efectos del llamado intercambio desigual.

Es por todo esto por lo que se ha venido haciendo un esfuerzo por desarrollar otras formas más precisas para medir el bienestar de la población. El índice de desarrollo humano es parte de esto. Panamá pierde 20 lugares cuando este ordenamiento internacional se corrige por la desigualdad.

A nuestro juicio, el ministro nos faltó el respeto a todos lo que opinamos que sus apreciaciones fueron completamente erradas. Así se gobierna hoy en Panamá.

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