La opción del mariscal Rommel

26/2/18 - 12:00 AM
Como asiduo lector de la historia, hubo tres mariscales de campo alemanes que descollaron sobre...

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Como asiduo lector de la historia, hubo tres mariscales de campo alemanes que descollaron sobre los demás durante la Segunda Guerra Mundial: Erwin Rommel, Erich von Manstein y Heinz Guderian.

Estos fueron los creadores de la "Guerra Relámpago" (Blitzkrieg) que tanto éxito dio a los nazis.

Von Manstein es retirado después de agrias discusiones con Hitler sobre el frente ruso y al final de la guerra es nuevamente llamado a servicio activo.

Guderian, el especialista en la guerra motorizada, liderada por los tanques Panzer y Leopard, y Rommel que después de una exitosa campaña en el Afrika Korps, le apodan "el lobo del desierto", este es transferido a supervisar las defensa en la costa francesa, en espera de una invasión aliada.

Rommel es involucrado en la "Gran Purga" y los asesinatos políticos que se cometen contra quienes atentan contra la vida de Hitler, el 20 de julio de 1944, en la llamada Operación Valquiria, liderada por el noble prusiano Claus von Stauffenberg. Este junto a otros aristócratas del ejército, en espacial la llamada "Junker Prusiana", querían matar al Führer, hacer la paz con los aliados y continuar luchando contra las hordas rusas sin querer saber que ya en Malta se había aprobado que nadie podría negociar por separado y era una rendición incondicional.

Todos los conspiradores fueron apresados, torturados, juzgados y asesinados en ejecuciones filmadas para el deleite del mismo Hitler, que las veía en Berchtesgaden en la diaria sesión de video a las 7:00 p.m.

Se crearon los tribunales del pueblo, presididos por el cruel e iracundo juez nazi Roland Freisler, famoso por sus gritos y faltas al debido proceso.

La Gestapo tortura a los conjurados y uno menciona, en lo que podría ser una moderna "delación premiada", el nombre de Rommel.

Este había sido herido por un caza monoplaza británico en París, que acribilla su carro, y estaba recuperándose en su residencia en Stuttgart, junto con su esposa y su hijo, Manfred, que después sería alcalde de dicha ciudad.

Al Hitler ser informado, no podía creer tal acusación, pero había que dar el ejemplo.

Por eso manda a dos generales a conversar con el mariscal y lo confrontan con la acusación que él niega, sin embargo, le dan la opción de salir por la "puerta ancha", cometiendo un suicidio, el cual de hacerlo, nadie se metería con su familia, su esposa tendría una pensión vitalicia, tendría un funeral de Estado, y de no hacerlo habría persecución familiar, deshonra y juicio público en manos del ya famoso juez del pueblo.

Como es de esperarse, un caballero prusiano como este prefirió suicidarse a que sacrificar a su familia y allegados, y así lo hizo.

El día de su entierro asistieron todos los líderes nazis y tocaron esa célebre canción de despedida Auf Wiedersehen zu einem alten Kameraden ("Adiós a un viejo camarada"), muy típica en las honras fúnebres militares y prusianas, ahora también idealizada bajo el nombre de Alten Kameraden.

Pensando en mi futuro, siempre he querido en que el día en que me muera toquen las siguientes canciones: "Adiós al viejo camarada", "De la caña se hace el guaro" y "Erika" y "El Rey". Dos son de juerga o fiesta y las otras dos son marchas militares, una de quien se va del mundo y la otra de quien se queda peleando.

Yo, en lo personal, me siento muy bien, un poco decepcionado de mucha gente por política, pero como es política, igual después cambiará a mi favor, cuando estos vean que, políticamente hablando, no soy un muerto político.

Eso solo lo dirá el tiempo y ya los vientos soplan a mi favor en Panamá, al tener el presidente su primera derrota, anunciada y esperada por todos, pero por su forma de ser, de no ceder, aun a costa de perder, ahora hay una disyuntiva que podría cambiarse (improbable), pero de seguro en julio de 2018 vendrán mejores tiempos, al ya no poder tener un gobernante absolutista que no le pone caso a nadie en la Comisión de Credenciales.

Conmigo no sé qué es lo que desea el presidente. En un momento fuimos íntimos, o por lo menos lo pensé yo, y ahora el destino nos ha separado, pero en política no hay nada que no pueda remediarse.

A veces no sé si debía hacer la opción de Rommel, para ver si de esta forma, él cambia, deja la persecución política, los exilios forzados, las faltas al debido proceso, la interferencia en la justicia, a cambio de yo estar fuera de la ecuación política, que para hacerlo judicialmente deben acabar con la poca independencia y justicia que hay en la Corte Suprema y el sistema judicial.

El odio de Varela es tal que, estamos seguros, dejará todo correr hasta que sea demasiado tarde para él tomar una decisión, o la tomarán por él después del 1 de julio de 2018. ¿Qué opina usted?