Para que les quede claro

10/7/18 - 12:15 PM
Hay temas en los que quizás sea difícil llegar a opiniones unánimes, pero el único camino para llegar a un entendimiento es que las partes hablen de frente.

Cuando existe unanimidad de criterios sobre un tema conflictivo y que tiene varias aristas, hay que sospechar de esa unanimidad. A contrario sensu, cuando coexisten opiniones disímiles, podemos guardar la esperanza de que al final del camino se llegue a un punto de equilibrio que dé lugar a que las partes en conflicto resulten lo menos perjudicadas posible; esa es la clave.

Obviamente, que no todo el mundo tiene la tolerancia para escuchar voces que suenen distinto y que observen los asuntos -sean de la vida cotidiana o de la hípica- desde una perspectiva más global y a largo plazo, a diferencia de quienes piensan que las soluciones “cortoplacistas” son las mejores.

Pero, esos son gajes del oficio. En lo que sí no podemos ser tolerantes ni permisivos es en el hecho de que algunas personas se escuden en el anonimato para hacer daño.

Independientemente de que tengan razón o no, o de que los datos que informan sean veraces, el simple hecho de actuar tras la sombra y a hurtadillas, los descalifica.

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Si usted tiene algo que decir, denunciar o informar, hágalo como lo hacemos las personas y  profesionales responsables: Dé su nombre y muestre su rostro.

Es la única manera de saber si lo que usted dice es de buena fe y si tiene realmente el deseo de que el estado de las cosas mejore; de lo contrario el delincuente es usted y no aquel al que acusa sin dar la cara.

Se preguntarán a qué viene esta reflexión. Les explico. Desde hace dos días se han estado distribuyendo, vía whatsapp, documentos a través de los cuales se hacen señalamientos -no directamente relacionados con la hípica- en contra del presidente de la Sociedad de Dueños de Caballos.

Aunque es del conocimiento público de que hay un tema sobre el cual el dirigente y quien suscribe no estamos de acuerdo al 100%, tampoco es aceptable que pretendan valerse de esa situación para atacarlo; ya tenemos mucha cancha este negocio como para caer ese juego.

Así pues, nuestra recomendación es que juguemos limpio. Vamos al debate, expongamos nuestros puntos de vida con transparencia y que sean los argumentos y el tiempo los que den el veredicto final sobre de qué lado está la razón o la verdad.

Nada ganamos con la descalificación, con los argumentos traídos del cabello, con la soberbia y el radicalismo. Además, la hípica, que tanto se llenan la boca de amar, no merece este tipo de escaramusas y, mucho menos, que se mezcle con la hedionda política que tiene al país postrado en la inoperancia y la improductividad. Sean serios, si quieren un poquito de respeto.