La menopausia no es la antesala de la vejez

28/2/18 - 07:00 AM
La menopausia es una oportunidad que tiene la mujer de cara a vivir plenamente, considera la escritora Charo Izquierdo.

  • EFE                                            
Hace años la menopausia era la antesala de la vejez, pero el aumento de la longevidad hace que en esta etapa las mujeres apenas hayan traspasado el ecuador de su vida.
 
La sintomatología asociada a la menopausia se hace presente en el 80% de las mujeres, con consecuencias negativas en su calidad de vida.“En lugar de tomarlo como un problema deberíamos verlo como una oportunidad de cara a vivir plenamente”, considera la escritora Charo Izquierdo.
 
La OMS define la menopausia como “el cese permanente de la menstruación, determinado de manera retrospectiva, después de doce meses consecutivos de amenorrea, sin causa patológicas”.
 
Los primeros síntomas de la menopausia son reglas irregulares, dificultad para realizar la digestión, hinchazón e insomnio. A ellos se suman la sequedad de la piel, los dolores de cabeza y los cambios constantes de la temperatura corporal.
 
“Como mujeres nos encontrábamos en la necesidad de saber más de lo que nos estaba pasando en nuestra piel, en nuestra alimentación, en nuestro cuerpo, en nuestra cabeza…”, comenta Laura R. de Galarreta, autora del libro: “¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?”, junto con Charo Izquierdo.
 
La edad media de la última regla suele ser a los 51 años, aunque el 75% de las mujeres presenta ya molestos síntomas entre los 45 y los 50, que incluso pueden adelantarse a los 
40 en algunas circunstancias.
 
 
Si aparece entre los 40 y 44 años, la menopausia se considera temprana. Esto le ocurre a entre cinco y diez mujeres de cada 100. Si la última regla se da antes de los 40 años se denomina menopausia precoz, padecida por el 1%.
 
No obstante, las autoras de este libro han tratado de ir más allá de las cifras y de la información científica. “Lo que había escrito eran explicaciones con un carácter muy médico a las que les faltaba aterrizar en la realidad de nuestro cuerpo como mujeres, y de las situaciones que nosotras vamos a afrontar”, explica Charo Izquierdo.
 
MÁS ALLÁ DE LOS SOFOCOS
 
Con este objetivo, las escritoras, también periodistas, han llevado a cabo una amplia labor de documentación junto a grandes profesionales de diferentes ámbitos relacionados con la salud, desde nutricionistas hasta dermatólogos o entrenadores personales, para aportar una visión transversal de esta etapa, que no es más que otro momento en la vida de la mujer asociado a una serie de características fisiológicas.
 
“En lugar de tomarlo como un problema deberíamos verlo como una oportunidad de cara a vivir plenamente, dado que es una etapa en la que si se tienen hijos, estos ya son más mayores, y que coincide con una madurez laboral...Todo pueden ser ventajas”.
 
Es innegable que en la menopausia se suceden una serie de cambios fisiológicos que desencadenan una sintomatología característica en este proceso de adaptación del cuerpo al cese de la actividad ovárica, con los consecuentes cambios hormonales.
 
Ello hace que cuidarse sea fundamental para tener una buena calidad de vida. Los cambios hormonales provocan la ralentización del metabolismo, por lo que es importante adaptar la alimentación a esta etapa y practicar ejercicio.
 
Entre los principales consejos que aportan las autoras, basados en las conversaciones con los expertos en la materia, se encuentran los siguientes:.
 
PARA LOS SOFOCOS
 
Recurre a un pañuelo con agua fría para aliviarlos.
 
Evita las bebidas muy calientes.
 
Recurre al clásico abanico.
 
PARA LA MEJORA DE LOS SÍNTOMAS
 
Acude al médico para que te recomiende el tratamiento más adecuado acorde a tus necesidades.
 
La terapia hormonal sustitutiva puede ser una buena opción para paliar los síntomas, pero siempre aconsejada por un médico.
 
-- Los tratamientos naturales basados en preparados fitoterápicos como la soja, el trébol 
rojo o el tofu pueden ser una buena alternativa, aunque menos eficiente, ante la contraindicación del tratamiento hormonal.
 
DIETA Y EJERCICIO
 
Cuida tu alimentación apostando por la dieta mediterránea.
 
No te obsesiones con los kilos o las calorías: la salud y la felicidad son la prioridad.
 
El ejercicio físico planificado y en estadíos tempranos puede ralentizar la aparición de algunos síntomas.
 
PARA LA PIEL Y EL CABELLO
 
No usar aguas muy frías o muy calientes y no desesperar con la caída del pelo.
 
Evitar las planchas y los secadores a temperaturas altas.
 
Cuidado con el sol, la sal y el cloro: es recomendable aclararse el pelo tras salir de la piscina o la playa.
 
SALUD SEXUAL
 
Utiliza lubricante para mantener relaciones sexuales.
 
Tonifica la vagina mediante ejercicios de suelo pélvico. Además, estos también ayudan a disminuir las pérdidas de orina.
 
Los juegos en pareja, la comunicación, la imaginación o probar nuevas experiencias pueden ser de gran utilidad.
 
La sintomatología asociada a la menopausia se hace presente en el 80% de las mujeres, con consecuencias negativas en su calidad de vida. Más del 30% refiere sofocos, el 32% sufre disfunción sexual femenina, un 20% padece depresión y la mayor parte de las mujeres afirma que engorda.
 
No obstante, el doctor Manuel Luque Rodríguez, especialista en endocrinología y nutrición, considera que es importante no obsesionarse y tomarse la menopausia como una oportunidad, no como una amenaza.
 
Sin embargo, las autoras comentan que la menopausia está invisibilizada y reducida a dos ideas: la vejez y los sofocos. Una de ellas no se cumple, y la otra no es el signo más representativo de esta etapa.
 
“Parece que hablar de menopausia es hablar de vejez, pero ahora que la esperanza de vida ha aumentado, y con eso de que los 50 son los nuevos 40, cuando tienes la menopausia te queda muchísimo tiempo de vida”, comenta Laura.
 
“Antes era entre la menopausia y la muerte. A una mujer que tiene la menopausia a los 50, le quedan casi 40 años de vida”, reflexiona Charo.
 
Por ello es fundamental afrontar esta etapa con optimismo, cuidarse y convertir la menopausia en una oportunidad para vivir plenamente.