No prometan lo que no tienen

27/5/18 - 12:00 AM

  • Bernardina Moore | [email protected] |                                             

El periodo electoral está a la vuelta de la esquina y vienen tiempos de mucho afán porque los candidatos (oficialmente no sabemos quiénes serán) ya están tramando a ver a quién embaucan, porque si son los mismos ya sabemos que, "vuelve la burra al trigo" porque muchos ya conocen la estrategia de: uno pa' ti y dos pa' mí y el pueblo que se friegue para decirlo de algún modo. No se necesita ser muy conocedor en materia de política para darnos cuenta de las artimañas que usan estos aspirantes para poner el "trasero" en la cómoda y muy ansiada silla presidencial y ser el inquilino favorito del Palacio de las Garzas. Este torneo va a tener un matiz muy especial y es que, se va a desarrollar dentro de un abanico de corrupción nunca visto en nuestro país donde desde el presidente y un sinfín de personajes de alta jerarquía han desfilado por la pasarela de la justicia, recibiendo la mayoría casa por cárcel y las cárceles siguen llenas por los hijos de la cocinera esperando y deseando que le den su ranchito por cárcel. Con este panorama tan patético, donde ninguno se preocupa si Juan Pueblo tiene una chambita para llevar su arroz con frijoles para su prole, quién va a creer en esos brillantes discursos que mandan engañando al electorado con promesas que están claritos que no van a cumplir porque son falsas, no son tontos, saben cómo trabajar al votante lleno de necesidades, eso también es corrupción y de la peor es pura demagogia, jugar con la buena fe del pueblo.

No comparto la premisa que muchos usan de aconsejar que no se vaya a votar, señores, es nuestro derecho y debemos exigir, no suplicar que se respete nuestra voluntad, porque si no ejercemos el derecho al voto estamos permitiendo que unos pocos elijan a los mismos de siempre, a más abstención más fácil salir elegidos los de siempre con la clientela de siempre y queremos que, él, ella, o los que aspiren a gobernarnos lo hagan con la mayor honestidad, a pesar de tener corrupción por referencia. En un saco de naranjas algunas están podridas, pero no todas, así aspiramos que todavía en este país no todo esté dañado. Tenemos que ejercer el voto es cierto, pero no por un saco de cemento, 100 bloques o un jamón, porque eso sería caldo de cultivo para que siga el juegavivo, el robo y la corrupción, ya los aspirantes (no todos) no tienen escrúpulos en meter la mano y embarrarse o aceptar sobornos y toda esa gama de medios para enriquecerse porque cuando lo capturan, a los días le da un faracho y ahí va otro con casa por cárcel. A nadie le es ajena la situación casi caótica que se vive hoy día con tantos problemas sin resolver de toda índole, todos los días sin fallar sale un grupo de personas a protestar incluyendo estudiantes que a estas alturas no pueden dar clases por el mal estado en que se encuentran sus colegios. ¡Increíble! Y nuestros impuestos pagando sueldos de lujo.

Por eso, señores candidatos, es prematuro lo sé, pero desde ya les advertimos, el pueblo quiere soluciones no besitos, abrazaderas, sonrisitas engañosas y promesas que no se cumplirán aunque gobiernen por 10 años seguidos. Amanecerá y veremos qué nos trae la marea que en tiempo de aguaje arrastra lo que encuentre, peces grandes, peces chicos, unos muertos, otros vivos, eso sí mucha basura, por eso toca hacer una buena limpieza antes de que suba la marea. Queremos otras propuestas, estamos hartos de lo mismo y los "mismos", hay muchos que ya son candidatos, no para presidentes, sino para el museo de los malos recuerdos donde muy pocas visitas se programarán a no ser para ver y no copiar lo que se exhibe allí. Seguiremos, Dios primero, muy pendientes de las movidas como en ajedrez de todo aspirante a gobernar este país, por eso, es mejor que piensen bien antes de abrir la boca porque hace tiempo que se dejaron de amarrar los perros con salchichas y ya son pocos los niños que se chupan los dedos, ya que los ocupan en chatear con su celular o tableta, tiempos modernos, señores, los tontos somos menos. Así de sencillo.